Estrategia y target: Baby Boomers, Generación X, Y y Millenials

Emprender es un camino lleno de incertidumbres y esfuerzo: hay que planificar, pensar en números, inversores, facturas… Sin embargo, si todo emprendedor pasa por los mismos trámites, ¿por qué nacen proyectos triunfadores que son capaces de facturar el triple que su competencia directa?

Cuando comenzamos nuestra vida emprendedora es inevitable soñar: imaginamos el diseño de nuestro producto o servicio, dónde queremos desarrollar nuestra actividad, cómo decoraremos nuestro espacio de trabajo, ideamos ese slogan que convertiremos en nuestro buque insignia y que atraerá un montón de ventas… y ocasiones, esta última parte nunca llega.

¿Por qué? Porque desarrollamos nuestro producto atendiendo a nuestras necesidades, un plan de acción de acuerdo a nuestro criterio personal, lanzamos los mensajes que nosotros querríamos recibir. Olvidamos el criterio, valores, vocabulario y gustos de aquellos que realmente adquirirán el producto o servicio final: nuestro target.

Comprender las características y la mentalidad del potencial consumidor de nuestro producto o servicio será indispensable para determinar los mensajes y canales de comunicación, alinea las acciones a llevar a cabo con nuestros objetivos, y puede alterar toda una estrategia empresarial que a priori creíamos perfectamente orientada a la venta.

Podemos identificar una serie de perfiles que condicionan la mentalidad del consumidor final dependiendo de la época en la que han nacido. Son las brechas generacionales.

BABY BOOMERS: la estabilidad en persona

Son los nacidos entre 1945 y 1964, hijos de la II Guerra Mundial. Son personas que han crecido en una educación estricta y tradicional, aunque también han vivido el vertiginoso cambio de modelo social de los últimos años por el que se sienten atraídos, pero en el que solo se integrarán de forma superficial.

En ellos, el criterio colectivo suele sobreponerse al individual, ya que la libertad de elección en su niñez se vio condicionada por el rigor en el cumplimiento de las normas que les fueron impuestas por sus padres.

Así pues, la rectitud, el sacrificio y el trabajo duro son sinónimo de éxito profesional, llegando a sacrificar su autorrealización para conseguir la ansiada estabilidad laboral. Buscan una retribución que les permita mantener una vida cómoda y sin alteraciones significativas.

GENERACIÓN X: aquí y ahora

 

Nacieron entre 1965 y 1979 les tocó vivir en unos años de vorágine y cambio radical de los estilos de vida, creencias y hábitos en la sociedad. Son personas prácticas, ambiciosas y muy competitivas. Buscan el éxito en un breve periodo de tiempo.

La culpa de todo ello la tiene en gran medida la evolución de los medios de comunicación masivos como la televisión, que inculcaron su forma de ser una serie de ideales que adoptaron como suyos: el reconocimiento público, el éxito personal como consecuencia del éxito profesional… a costa de convertirse en auténticos workaholics.

Por su parte los pertenecientes a la Generación X también vivieron una época de crisis económica que les llevó a tener una mentalidad negativa que sobrellevaron transformando sus ingresos en disfrutes y placeres, a sabiendas de que nunca lograrían la estabilidad de sus padres.

 

GENERACIÓN Y – MILLENNIALS: con la tecnología bajo el brazo

 

La Generación Y son los nacidos desde 1980 hasta el 2000. Es una generación caracterizada por su unión con el mundo digital, el optimismo y la autorrealización personal.

Los Millennials valoran más disfrutar del camino que el destino final. Trabajan por proyectos con fecha de inicio y fin, donde la pasión y el trabajo van de la mano. Sin embargo no toleran un trato diferenciado por jerarquías: quieren ser tratados como iguales frente a otras generaciones, desde el respeto y el constante feedback.

La creatividad es su mejor arma, entre otras cosas por el desarrollo de nuevas profesiones, y son impacientes por el entorno instantáneo y digital en el que se mueven: consumen grandes volúmenes de información y trabajan por proyectos con inicio y fin.

¿Tienes realmente claro a qué tipo de consumidor te quieres dirigir? ¿En qué entorno quieres mover y vender tu productos? ¿La finalidad de tus acciones están alineadas con los que realmente necesita tu target?

Conoce a tu público, e identifica vías para acercarte a ellos. Mira el mundo a través de sus ojos, escucha tus mensajes a través de sus oídos, usa tu producto a través de sus manos, piensa como ellos. Ponte el sombrero de cliente y comprueba si realmente cumples con sus expectativas.

¿Lo tienes claro? ¡Ve a por ellos!

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